escatología pura y dura

El otro día en la biblio, fui al baño a mear. El aseo de las chicas tiene varios lavabos y tres bidés, al fondo hay un espejo que siempre está lleno de pasta de dientes, por cierto.  De los tres bidés, el último es el favorito para cagar, lo tengo comprobado, porque cuando abres su correspondiente puerta la mitad de las veces está lleno de mierda.  Y ese día me volví a topar con la taza sucia, (tiene narices la cosa llamar de la misma forma al recipiente donde echas un café que donde echas un  moñigo). Y como me tocó los cojones pues decidí poner una nota en la puerta. Me dirigí a la susodicha en cuestión preguntándola por qué la costaba tanto pasar la escobilla después de cagar, si esperaba que se limpiara sola por arte de magia, si consideraba a las mujeres de la limpieza como a su madre que tienen que ir detrás de una limpiando su mierda, asegurando que tendría el culo gordo y el cerebro pequeño, pidiendo un poco más de respeto hacia las que limpian que bastante tienen, que parecía que iba ganado a cagar, en fin, me quedé bien a gusto. Y al día siguiente para mi sorpresa no sólo continuaba  la nota pegada en la puerta, sino que además alguien había escrito debajo un apoyo incondicional a mi escrito, que nos quejábamos de los hombres pero ojo con algunas tías.

Y a día de hoy allí continúa, nadie lo ha despegado pero tampoco han dicho nada más, y de momento no he visto más mierda en el retrete. Ya no lo hice sólo porque conozco a Laura, la mujer que limpia, lo hice porque hay de cada cerda en la facultad que flipas. Y sí, yo no soy el mejor ejemplo de cuidado y limpieza, a más de uno le vendrán situaciones en las que he dejado algo que desear, pero joder, tanto como para dejarme mierda en la taza no, y menos en un sitio público. Reconozco que a veces puedes tener prisa, estar a por uvas, no sé un despiste lo tiene cualquiera, pero hay que tener cuidado.

La verdad que el baño es un mundo aparte,  puede que yo sea un poco especial pero si puedo estar sola mejor, haga lo que haga, mear, cagar, lavarme los dientes o vaguear, es que a  veces me quedo mirando desde la ventana las clases de dibujo, se ve a los alumnos pintando, dibujando, esculpiendo, mola.  Pues eso, que yo como oiga gente a mi alrededor ya me pongo nerviosa; siempre tuve vejiga tímida, mis amigas lo pueden decir, aunque una se va acostumbrando. Antes como me viniera un apretón en la universidad la había jodido, porque no cagaba ni de coña, vamos que vergüenza, ¡si te oyen por cojones! Pero claro con la edad aprendes que aquí hasta el más pijo caga, ¿no lo decía una poesía?

 

En este mundo de abajo,

de cagar, nadie se escapa:
caga el pobre, caga el rico,

caga el Rey y caga el Papa

 

Eso sí, llenando la taza de papel e intentando no hacer mucho ruido. Sobre todo en el curro, que saben perfectamente quien es la bibliotecaria, y no me hace gracia que sepan mis costumbres escatológicas.  En el fondo es gracioso, las hay que parecen vacas cuando mean, que parece que oigo a los de muchachada diciendo ‘¡ay va que chorrazo!’. También es normal que en un asea algo pequeño en cuanto alguien caga lo notas, el rastro es inevitable, y una de dos o te aguantas que para eso es un baño y no va a oler a rosas, o te pasas en un rato. Yo suelo optar por lo segundo porque normalmente no voy al baño por urgencias, sino para perder el tiempo. Y si estoy dentro y empiezo a oír salpicaduras y aerofagias me piro, más que nada porque cuando salga la tía me da más vergüenza a mí que ella seguro. Y que sepáis que no soy la única que no cagaba en sitios públicos, ¿os acordáis de Americam pie, un chico al que llamaban culofino? Pues yo sé de uno con más pelos en los huevos que en la cabeza  que se tenía que ir a casa a cagar.

Claro amigos, la mierda está ahí, nadie la puede evitar, había un chiste que circulaba por la red, os lo pongo para refrescaros la memoria:

Al principio de la humanidad. Cuando Dios creó el cuerpo humano, los órganos vitales del mismo comenzaron a discutir sobre quién sería el JEFE.

– El cerebro expuso: Yo debo ser el jefe, ya que ordeno el funcionamiento de todos ustedes. 
– Los ojos argumentaron: Nosotros deberíamos ser los jefes porque guiamos todo el cuerpo.
– El corazón dijo: Entonces yo debería ser el jefe, porque llevo la sangre para que todos funcionéis. 
– En ese caso, dijo el estomago: Yo seré el jefe, puesto que os alimento a todos. 
– Las piernas se declararon jefes porque según ellas transportan todo el cuerpo.

Y todos los demás se indignaron por la cuenta que les traía, cuando la mierda pidió ser el jefe.

Se rieron a carcajadas. La mierda dijo: YO SERÉ EL JEFE

Y se negó a salir durante una semana: 
El cuerpo estallaba…….. 
El estómago se sentía mal………… 
Los ojos se nublaban………. 
El corazón amenazaba con pararse……….. 
Las piernas temblaban…………

Y entonces todos gritaron:

¡¡QUE SEA LA MIERDA EL JEFE!!

Y DESDE ENTONCES…………….. 
CUALQUIER MIERDA PUEDE SER TU JEFE.

 

No es un tema adorable, pero en conversaciones de colegas siempre alguien acaba contando las veces que caga, lo estreñido que es, cómo se limpia o cuánto tarda en defecar. Por cierto, lo de los hombres es algo increíble, yo no sé si es que se quedan hipnotizados por su propio olor y no les llega bien el riego al cerebro, impidiéndoles el movimiento, o les mola regodearse cual gorrinos en sus heces, o simplemente tienen tal atasco que no pueden llegar, cagar, limpiarse y pirarse como nosotras. A mi padre le he podido cronometrar de reloj en un día copioso y abundante casi 30 minutos de charla con Roca. He llegado a tener alguna amiga que hablando por el Msn te decía: espera un momento que voy a cagar. Y te quedabas pensado, joder, no necesitaba tantos detalles. Pero es curioso como cada vez que alguien va al baño, no dice: oye, voy al baño, o voy a beber agua, o lo que sea, no, normalmente te dicen, oye voy a mear, ¿es realmente necesaria tanta información? Y como decía un amigo, ¿cuándo sabe un ciego que ha terminado de limpiarse el culo? Qué grande Jose.

Es curioso la de nombres que tiene el mismo acto y la misma sustancia: cagar, echar un troncho, plantar un pino, hablar con Roca, deyección, evacuar, descargar, hacer de vientre, aliviarse, echar un zurullo, mierda, caca, defecar, moñigo, boñiga, bosta, hienda, majada, excremento, detrito, mojón.

Lo más fuerte de todo no acaba aquí: hay personas que son capaces de cagar por la boca. En serio, yo les oigo a menudo, los ves en la tele, les oyes en la radio, lees en los periódicos sus lindezas, incluso gente de tu alrededor. Están por todas partes, empiezan a ponerse un poco colorados, y de repente Zas!, un mojón como un camión en forma de verborrea  que te quedas petrificada, porque aunque no huele, se te queda pegada a tu cerebro como la mierda  de perro a la zapatilla, y piensas tú, ¿tanta mierda puede tener una persona dentro?, pues sí. Los hay estreñidos, que te lo sueltan poco a poco, de vez en cuando, los hay con momento All-brain, es decir, te cagan en momentos puntuales, algunos tienen diarrea y no paran de soltar mierda por la boca, esta categoría suele corresponder mucho a políticos, diplomáticos y amantes de discursos.  Pero como nadie se libra en esta vida, a veces ellos mismos se tienen que tragar la suya propia, eso les sonará a los del Real Madrid, y su famosa frase de ‘chorreo de goles’. Hay que  tener cuidado con lo dices porque te puedes resbalar y acabar pringándote tu mismo con tu propia mierda.

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otra seta dijo...

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