de coños y pollas

hay muchos tipos de coños.

hay coños que buscas desesperademente y cuando te los encuetras pierden toda su gracia, no huelen como esperabas, no saben a lo que imaginaste.

los hay de un solo uso, no sirven para nada más, una vez comidos te empachan y no quieres saber nunca más de ellos.

los hay deseados por todos, cualquiera que tenga la oportunidad no se resistirá jamás a probarlo, y si alguien se resiste es porque está loco o algo así.

los hay que pasan inadvertidos, que están cerca de ti pero no te percatas de su presencia, no tienen un olor llamativo, no tienen un aspecto impresionante, y sin embargo, una vez que los pruebas puede que no quieras saber nada más de otros coños, quieres quedarte con ese por encima de cualquier otro.

hay coños con los que solo se puede mantener una conversación, profundas y trascendentales, pero que ni te planteas comértelo porque no está para eso.

hay algunos coños con los que solo puedes pasar el rato, incluso das gracias porque no hablen demasiado. solo los quieres para pasar el rato porque en realidad el coño que quieres no te hace ni puto caso.

hay coños que no salen de casa, y pasan sus días encerrados imaginando una vida que nunca tendrán.

hay otros que no paran de salir, quieren ser reconocidos como buenos coños, saben que son buenos coños, pero no entienden por qué los demás no quieren tenerlos cerca mucho tiempo.

hay coños que buscan y no encuentran.

hay coños que encuentran sin buscar.

los hay frescos, suaves, modernos, estilosos, los hay pegajosos, desagradables, infieles, promiscuos. hay coños sin pelo, los hay de colores, con labios gruesos o finos.

con las pollas pasa algo parecido.

hay pollas que no sirven para nada, tan solo saben dar placer.

hay pollas enormes que saben lo que hacen, expertas en toda materia pero que no sabes por qué, al final te acaban empalagando.

hay pollas pequeñas, que no llaman tu atención por su aspecto, que no te percatarías en ellas hasta que abren la boca, y descubres más mundo en ellas de los que imaginarías nunca.

hay algunas que buscan sensaciones rápidas pero que jamás renunciarían a su libertad, y prefieren ser utilizadas solo como objetos.

hay pollas que dicen unas cosas pero que hacen otras, porque van de duras y erguidas pero a la hora de la verdad son unas blandas.

algunas solo piensan en meter, meter, meter, y cuanto más lo piensan menos lo consiguen.

algunas quieren buscar a alguien que las ate, alguien que se preocupen por ellas, que les den todo lo que piden, y a cambio te lo dejan todo perdido.

las hay que  piensan mucho las cosas, que le dan vueltas a todo, que no se conforman con cualquiera, que buscan la perfección en cada rincón.

hay pollas que te atraen por su apariencia, por su esplendor, por su textura, pero que al probarlas descubres que están amargadas, sucias y que todo eso que viste era paripé.

las hay mentirosas, que todo lo que dicen es para alagar tus oídos, y que gracias a esas mentiras pueden crecer, y crecer.

a veces encuentras pollas que esperas que sepan a algo en concreto, y cuando te las comes su sabor es más amargo de lo que esperabas, dejándote un regusto por varios días imposible de limpiar.

hay pollas relucientes, que huelen a jabón, brillantes, tersas, firmes, las hay flácidas, arrugadas, apestosas, peludas, infieles, enfermas, de una sola persona o pertenecientes a toda la humanidad.

por mucho que busques, nunca entrontarás dos coños iguales, ni dos pollas idénticas. quizá nadie pretenda buscar dos iguales, pero está bien saberlo para no malgastar tiempo y energía en ello.

 

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otra seta dijo...

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