Cuando las cabezas se llenan de otras cabezas

Perdona si alguna vez digo lo que pienso, sin pensar lo que digo*. Perdona si alguna vez mis palabras son balas** y te hieren en algún lugar cercano al corazón. Perdona si mi lengua escupe veneno, si mi sangre se calienta, si mi vena se hincha. Perdona si en algún momento he podido herir tus sentimientos, si no estuve cuando tenía que estar, si huí como la más cobarde. Perdona si quisiste mi mano y no te la di, si quisiste mi hombro y yo te lo negué. Perdona si hice algo que no esperabas y te sentó mal. Perdona si alguna vez te he dado un mazazo o has sentido un frío acero clavado en la espalda. Perdona si no supe contener mi emoción, o si no lloré cuando tocaba. Perdona si hablé más de la cuenta o callé cuando más tenía que hablar. Perdona si escurrí el bulto o si mi cabeza no escuchaba lo que decías. Perdona si estube en una nube de algodón. Perdona si alguna vez te hice llorar. Perdona si hablé lo que no tenía que saberse. Perdona si alguna vez hablé en plural cuando en realidad hablaba de mí. Perdona si mi comportamiento te avergonzó, o te causó dolor.

Perdona todas esas cosas porque quizá en esos momentos tenía la cabeza llena de otras cabezas que me hablaban, o de otros pensamientos que me atormentaban. Quizá no supe estar en mi sitio porque en ese momento lo ocupaba otra persona. Puede ser que lo hiciera sin darme cuenta, puede que lo hiciera por egoísmo.

Perdona todas esas cosas porque una no es perfecta, y a veces cuando los problemas suman y la felicidad resta, es más difícil ser atenta con los demás. Cuando hay PROBLEMAS con mayúsculas los problemas con minúsculas pasan desapercibidos.

Si los resfriados son tan contagiosos y todo el mundo en la oficina tarda 10 días en ponerse malo, si la risa es contagiosa y hace reír a los que la oyen, si algunos grupos de FB pasan a formar parte de los intereses de miles de personas en apenas días, ¿por qué la alegría no se contagia igual que todas ellas? ¿por qué no podemos quedarnos parte de esa felicidad?

Hay situaciones tristes, hay hechos tristes, hay tigres tristes, hay payasos tristes, hay acontecimientos tristes, hay canciones tristes, hay libros tristes, hay películas tristes, pero tb hay vidas tristes, y eso quizá sea lo más triste del mundo.

** Sé que no son mías, son versos de alguna canción, pero me vinieron solas.

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otra seta dijo...

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