… y se hará realidad

Hace unos días pasó por mi mente una historia ficticia, llamada el parque. Es una historia cualquiera, que a cualquiera se le podía haber ocurrido, incluso puede ser que ya esté escrita por ahí. 

Pero eso no es lo llamativo. La extraña coincidencia fue que al día siguiente de escribir eso, al meterme en el metro mientras leía lo nuevo de Punset, me da por mirar a la persona que tengo delante y… voilà, allí estaba el chico de ojos inmensos y azules e increíblemente bellos posándolos en mi rostro. 

Era un chico corriente, con aspecto corriente, con cara corriente, pero con unos ojos como los que yo había inventado en la historia anterior.

Mi primera reacción fue: no puede ser, imposible, venga hombre, justamente, qué coincidencia. 

Y lo peor es que no podía mirarle demasiado porque no paraba de observarme.

Cuando se bajó me dio miedo. Miedo por sentir que lo que escribo se puede hacer realidad. Miedo por obsesionarme con la peli de Jim Carrey y creerme observada por donde vaya. 

¿Y si escribo que soy feliz y que la vida me va bien? Puede que se haga realidad…

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otra seta dijo...

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