hola, he vuelto

El otoño siempre me ha dado miedo. Siempre me ha traído oleadas de bajones, lloreras del infierno y pensamientos tan tristes que no merecía la pena ni levantarse cada día.

Este año está siendo un otoño inusual. Ya no por el tiempo, que también, sino por mi. El verano acabó con algo que sabía que tarde o tempano iba a pasar: la muerte de Mofly. Y pensaba que este otoño que todavía no había comenzado iba a ser cojonudo, de malo digo. Pero tras un par de semanas de no parar de llorarle, de repente un día todo pasó. Así, de la noche a la mañana. Como cuando lloro se me pone muy mal cuerpo y acabo vomitando y con dolor de cabeza, quizá era un mecanismo de defensa de mi propio cuerpo para no ponerme más así.

Sea lo que sea ha funcionado, y con la persona que más discuto del mundo después de mi madre, tontoman, ha pasado algo que nunca imaginé. Indiferencia. Total y absoluta. Me da igual sus problemas, si quiere vernos o no, su familia. Me la pela todo. Y el resto de la gente que me importa pues me sigue importando pero un poco menos. Porque yo que he sido muy predispuesta a ir siempre a ver a los demás, y aunque no llamara pero sí escribía para saber de ellos, ahora me da totalmente lo mismo. Me he plantado en jaque, y quien quiera que remate o que actúe. Así veremos quien hay detrás de cada pieza. Y además que la gente está a lo suyo y yo a lo mío, no pasa nada eso es asín.

Me emocioné con un libro precioso, que llegó a mi de casualidad, me emocioné más con la pena de la pareja que con la muerte de otros dos. Pero poco más, no siento que me haya secado por dentro, porque ayer viendo a tanto gato me acordé mucho del mío, pero no lloré ni nada, solo es una pequeña penita dentro de mi.

Es inusual porque el otoño es muy malo para los que padecemos bipolaridades y cosas así, (que aunque él no sea médico es un experto en detectar y descifrar enfermedades, así mismo y a los demás). Pero será que no ha llegado del todo. Porque el otro día me dio un pequeño amago, pero más por la pena de ver el final de la estación (de tren), que por lo que supuestamente debería sentir.

Y hablar con los otros, eso está mal? yo solo hablo, no sé chico, como me voy con cualquiera, me he propuesto que sea verdad para que las palabras sean acompañadas de razones, y no solo parole parole parole.

Cuando leo todos los post y escritos que tengo en otoño, la verdad que dan miedo, claro que tampoco es que ahora escriba que estoy super feliz, porque no lo estoy, es obvio. Ni super ni supar. Pero tampoco estoy melancólica ni tristona. Joder, y si me han robado el alma como a Bart y todo me resbala como si me hubiese untado en aceite de masajes?

A veces pienso que estoy volviendo a mis orígenes. No fueron los mejores… para los demás, para mí sí claro. Aquello años que yo hacía, deshacía, iba, venía, con uno, con otra, por aquí, por allí. Que no me solía enterar de lo que pasaba alrededor, ok, pero bueno, al final el mundo no es tan grande y te acabas enterando de todo, o casi. Con mi macarrismo, mi borderia, pa chulo mi pirulo, y esas cosas. Mi humor sarcástico que tanto daño hizo, al parecer, mi tono irónico que sacaba de quicio a más de uno y una. Y mi ropa de guarrilla, jajaja, costrosa y de tirao, pero qué gustazo, qué vida, qué capacidad para centrarme solo en lo bueno! Pero de repente un día.. zas!, todo cambió, me volví apolíticamente correcta, tenía cuidado con lo que decía (no con lo que pensaba claro, porque eso es mi mayor lujo, pensar lo que me da puta gana), pero yo que sé, más comedida, más de tranqui.

Y resulta que me miraba en el espejo y yo decía, joder se parece un huevo a alguien, pero no sé a quién, esa no es Alice!! joder que no lo es, pero si solo queda de ella una cara mofletuda y unas mechas rojas… qué penica, dónde vamos a llegar.

Y la vuelta no ha sido solo mía, Dios, digo Robe, ha dado un giro a sus discos, más cañeros que los últimos, como digo yo, con más amor y menos droga, pero rock transgresivo al fin y al cabo. Y yo que soy muy de ver señales, señales por todas partes, además de tener ideas conspiranoicas  (me gusta esa palabra) hasta la saciedad (esta me gusta aún más), pues resulta que veo tantas señales que me dicen que mi camino se acaba, que no puedo ignorarlas!! Quizá sea la crisis de los 30, que aunque todavía no los tengo siempre fui adelantada para mi edad (frase típica de las amigas de mi madre). Es muy probable, porque llegar a los 30, viviendo con tus padres, con un hermano adicto a todo menos a la vida, con una pareja que juntos no formamos un todo, sino más bien un vacío, con unos amigos en su mayoría ausentes debidas a miles de circunstancias, con una familia política que cada día soporto menos, a ninguno, ni de los suyos ni de los míos, y sin un gato al que llorarle mis penas (mentira, a Mofly le contaba cosas con la mente, pero él me distraía más de lo que pude imaginar), pues eso, que son momentos en los que te planteas tantas cosas que te agotas antes de llegar a la conclusión.

Y yo que siempre justifico todo comportamiento, y más si es el mío, y que siempre en momentos de bajón me digo que hay gente peor, y que bueno que todo pasa, qué se dice una cuando no está de bajón, sino que lo que piensa lo piensa su pelo, sus uñas, su ombligo y su coño??

Así que ya ves, vuelvo a ser yo y en lugar de celebrarlo parece todo un puto funeral, porque claro, cuando sacas tu yo mismo, vamos, tu superyo (supertú no, superyo) la gente como que no le mola tanto, y claro es más incómodo, y hacen pereza, y bueno, tu pareja ya ni te cuento, con lo bien que estabas de sumIsa. Pero joder si me gusto yo más supuestamente gustaré más a los demás no? eso han dicho las revistas toda la vida joder, que no me lo invento yo.

Poner tierra por medio, acabar con todo mientras haya gente que te tenga cariño antes de que caigas tan bajo que ni las hormigas acudan a tu entierro, marchar sin echar la vista atrás, aquí paz y después gloria. Yo a la tía que más quiero es justamente la que vive a 373km exactos, no puede ser casualidad, más bien es causalidad ya que aprovechas siempre el tiempo para hablar de lo bueno y no da lugar a los enfrentamientos. La distancia es tan necesaria y viene tan bien, que no sé por qué no la practicamos más.

Lo que más pena me da es abandonar este espacio, porque claro si me voy no voy a dejar pistas, y son tantos años relatados, tantas vivencias compartidas, tanta furia descargada, tantas tonterías juntas… ya veremos, dijo un ciego muy irónico 😉

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otra seta dijo...

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