la generación X

Escrito el 25/01/2014

 

Hoy se preguntaba mi hermana qué pensaran nuestros padres respecto a la vida de sus hijos: uno en paro con problemas personales bastante grandes, otra en paro de forma “eventual” sin esperanzas de que la vuelvan a llamar, otro con un puesto “supuestamente” fijo y que ahora se derrumba, y la otra con carrera pero ganando en nómina 300€ y rozando la treintena.

Pues no sé qué pensarán porque no se lo he preguntado, pero mejor que no lo piensen demasiado, porque tal y como están las cosas el futuro es muy oscuro, como decía aquél.

 

Y como no es una cuestión de egocentrismo, tb me he parado yo a pensar en todos esos padres/madres prejubilados o jubilados, que han sacado a sus 3, 4 o 5 hijos adelante, ganando lo suficiente para pagarse un piso sin necesidad de hipotecas astronómicas, con un coche donde cabían todos, hasta una baca, sin necesidad de sillitas ni aires acondicionados ni letras infinitas. Esos padres y madres que se vieron hace tiempo abocados al cuidado de sus nietos, porque la conciliación familiar en este país es inexistente. Los mismos que ahora en crisis, son los que sacan adelante a sus hijos de nuevo, pagando sus deudas, cobijándoles en casa, haciéndose cargo otra vez de ellos como si no hubiesen llegado a abandonar el nido del todo. Y a esos, encima, como premio por todo su amor incondicional, lo poco o mucho que hubieron ahorrado, se lo estafaron bancos como Caja Madrid.

 

¿No os da la sensación que hay una generación de abuelos sufridores? Como si el gen Camarero estuviese no solo en una familia, sino en muchas. Guerra, postguerra, transición, lucha obrera, conseguir derechos, nuevo orden mundial, política de mercado y otra vez a empezar. Y qué entereza que tienen, qué valor y ganas de seguir luchando, aun cuando algunos apenas pueden moverse. Todos los jueves hay concentración en Sol, no sólo por la memoria histórica, tb por las preferentes y otros temas de actualidad, y siguen siendo la mayoría de esa generación.

Sería el pan de su época, que en lugar de levadura les echaron un par de huevos de más, y así han salido todos.

 

Pero y nosotros, la juventud, ¿dónde estamos? ¿tenemos la vida que queremos llevar? ¿vamos a dejar que todo lo que esos padres y madres y abuelos lucharon se vaya por el desagüe sin hacer apenas nada?

Muchos jóvenes están en paro, y no uno, ni dos ni tres, sino tres años. O más. No hay posibilidad de encontrar un curro “fijo” porque ya no te puedes fiar de nada, y vivir con incertidumbre es como estar muerto en vida.

Y sí, hubo 15M, y millones de personas pedíamos un cambio, y algunos ese cambio vino con el cambio de Gobierno, pero… ¿notáis alguna mejoría? ¿de verdad pensabais que un partido de extrema derecha iba a apoyar a pobretones como nosotros? ¿o a las pymes que tanto dicen que son el futuro de este país? Hace poco subieron las cotizaciones, ¿seguís pensando que “ese” cambio era necesario?

 

También es verdad que los que nos movemos nos movemos, pero siempre somos los mismos, excepto en esos meses de “lucidez colectiva” donde personas que jamás habían ido a protestar, lo hicieron. Personas acostumbradas a cambios a corto plazo, al “lo quiero ahora y ya”, personas que no saben que el movimiento social es lento, y que cambiar las mentes de algunos es tarea casi imposible, pero con paciencia y esfuerzo todo llega. Las mismas personas que ahora dicen que protestar no sirve de nada. Lo que no sirve es quedarse en casa oiga!

 

¿Qué futuro les espera a todos esos hijos e hijas que estás teniendo o están a punto de venir? ¿De dónde sacar la fuerza para que esto no nos termine de hundir? Porque criticar es deporte olímpico en este país, pero apoyarse los unos a los otros y ayudarse en los malos momentos, ay amigo, ahí es donde se ve el rasero de cada uno.

 

Yo no quiero una marcha en pro de la libertad, igualdad y fraternidad, yo no quiero una concentración donde la gente te mira raro porque apenas sabe de qué va la vaina, yo no quiero una sentada en asamblea donde se decida cómo actuar y de qué manera. Yo quiero ver como el pueblo se levanta de una jodida vez y dice “hasta aquí, ya no aguantamos más, basta ya de privarnos de derechos básicos y fundamentales, basta de reíros en nuestra puta cara, basta de hacer con nosotros lo que mejor le venga a las empresas o al mercado”.

Quiero una revolución de las que estudié en el colegio, de zonas sitiadas, de lucha unida, de cabalgar juntos hacia el enemigo, revoluciones con huelgas indefinidas, con conciencia de clase, con sentimiento de que somos más y que podemos. Revoluciones donde se cortaban cabezas, donde se expulsaban a los caciques o a la monarquía o al dictador de turno. Porque sin revolución, no hay evolución posible.

 

Y ahora, seguir hablando de los goles del Madrid, de lo que te pondrás para salir esta noche, de que es sábado y por tanto, polvo, de lo pesada que es tu suegra, de si cenamos chino o kevap, porque, mal que me pese, la vida sigue, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Y uno sólo no hacen ciento.

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otra seta dijo...

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