en la vida hay que tomar decisiones que nos marcarán para el resto de ella

No sé qué me pasa, no sé qué me ocurre. No soy feliz, eso lo tengo claro. El otoño me envuelve en una nube de nostalgia cada año, me arropa con un manto de tristeza y me sumerge en un mar de lágrimas. No lloro por fuera, pero cada segundo lloro por dentro. Alguna vez has llorado por dentro? Es bastante jodido. Se te llenan los pulmones de agua y no puedes respirar bien, el estómago se encoje como un pañuelo usado y apenas comes, el cerebro deja de funcionar y solo piensa incoherencias, cosas malas, cosas irreales, cosas que no han pasado y puede que nunca pasen. El corazón, el corazón ya ni siente ni padece. Siempre dije que no tenía corazón porque de pequeña me lo destrozaron, pero no, me equivocaba, otra vez, el corazón siempre resurge como el Fénix y aunque no lo notes está ahí. Sabes cuando noto su presencia? Cada vez que abres la boca para insultarme, cada vez que me echas la bronca por algo que he hecho mal y que a tu juicio es imperdonable.

Sé que tengo que cambiar mi vida, darle la vuelta, sacudirla, airearla, quitarle el polvo, la mierda, dejarla como nueva. Pero no sé cómo hacerlo. Ya no me quedan herramientas que conozca para poder hacer todo eso. No es que no vea una salida, es que veo tantas que no sé cuál tomar. Una me lleva a la pantalla que pone Game Over, pero aunque siempre estoy tentada mi orgullo es más fuerte. La otra me lleva a donde estoy, y no quiero por nada del mundo quedarme donde estoy. Hay otra que no sé dónde me lleva. No lo veo claro, me asomo pero no veo nada, me pongo las gafas pero sigo sin ver nada. Y una última, que me da la sensación de llevarme a un sitio mejor, que a primera vista tiene una pintaza. Pero hay un cartel que pone “salida con precipicio”. No pone dónde está ese precipicio, no pone si es justo al cruzar la puerta o está muy lejos.

Mi trabajo me gusta pero se puede mejorar; mi familia no me disgusta pero se puede mejorar; mis amigos los echo de menos pero parece que se olvidaron un poco de mí; mi salud no está mal pero se puede mejorar; pero sin lugar a dudas mi pareja es lo más mejorable de todo. Y tiene cosas buenas, claro, como todo, pero es que lo malo.. lo malo pesa ya bastante. No sé si algún día podré exponer la cantidad de barbaridades que hemos sufrido, dicho, visto, oído, sentido. No sé si la gente se llega a imaginar los malos ratos, los berrinches, los disgustos, los malos tragos, que hemos vivido. Ambos, sí, no voy a pensar que soy la única que ha sufrido. Pero por qué sigue, después de tanto tiempo, tanto, tanto, intentando cambiarme? por qué no me acepta como soy? no lo entiendo. Bueno sí lo entiendo, porque cada uno es como es. Qué pena, es lo único que siento ahora, qué pena.

Puede que la sombra de mi gen C. me atormente demasiado. Gen que ha hecho a las mujeres de mi familia infelices per se, y que si en algún momento han encontrado la alegría, siempre ha venido algo que se las ha arrebatado. Lo sé, qué fácil es echarle la culpa al gen, qué fácil es autocondenarme a algo que puede que sólo esté en mi cabeza. Pero soy realista, nunca habrá nadie famoso en mi familia, ni ningún descubridor, ni nadie con tanto talento como para obtener el reconocimiento de los demás. Somos gente llana, humilde, que en los momentos decisivos prefiere enterrar el miedo deprisa para que no se note y no volver a pensar en ello. Personas que nos creemos honradas y buenas en general, pero que recibe palos y a veces, la mayoría, no sabe cómo afrontarlos. Depresivos por naturaleza donde el optimismo lo he tenido que sacar yo a base de hostias, porque me dije que era yo o nadie, que era yo la que intentaba cambiar eso o todos íbamos a tomar por culo. Bueno, yo sola no, mi padre no es deprimente ni depresivo, pero es de los que mira para otro lado, y eso intento evitarlo yo.

Sé que 2015 está a la vuelta de la esquina, 2014 no es mi annus horribilis, porque ya lo tuve en 2005, pero joder que duro se está haciendo! Que ganas de tomarme las uvas sola, y decir: ya. Porque seamos claros, voy a estar más sola que la luna, pero eso es irremediable, ya que si algo tienen en común todas las salidas que vislumbro es que sea cual sea, acabaré sola. Y es ahí donde radica mi angustia existencial: estoy preparada para estarlo?

 

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