pensamientos impuros

Seré tu a-mantis, bandido

Espera, espera. A ver si lo entiendo. Te dicen que no follan normalmente en la primera cita, que son más de conocer e intentar conectar con el otro. No te hablan demasiado de sus experiencias, saben que estás aquí de paso, pero tampoco quieren contarte su vida sexual, sobre todo porque digan lo que digan puedes optar por no creerles. Y que si eres lista adivinarás sus intenciones. Te abrazan, te besan, te miman, te reconfortan. Hacen que te abras cual mariposa de su capullo. Se meten dentro de ti, varias veces, y por distintas zonas de tu cuerpo, desde la vagina hasta la cabeza, incluso algunos rozan tu corazón. Tú eres sincera, les dices que estás a gusto porque es verdad, pero también que no son exclusivos, que para eso entiendes existe esa red. Les haces sentir que son buenos amantes, porque en general lo son. Quedas a tu antojo cuadrando agendas. No mientes pero a veces ocultas información para que no piensen mal. Se confiesan modernos, te dicen que estás haciendo lo que quieres, que eso es genial, que eres libre y estás para disfrutar. Te hacen creer que jugáis a lo mismo. Aquí no hay dependencias emocionales, hay hechos prácticos. Intereses comunes. Y entonces cuando alcanzas un mínimo de confianza, cuando te desenvuelves mejor, cuando conoces más lo que les gusta y lo que no, cuando saben tus preferencias y lo que te hace tocar el cielo, es en ese momento cuando desaparecen. Se esfuman. No dicen adiós, no se despiden, no hay un “hasta pronto”, ni un “ya hablaremos”. Esa forma de (no)cerrar en realidad creen que es para poder abrir más adelante. Cuando en verdad así no funciona, al menos contigo. Saben que no eres de compromisos, que no te enamoras fácilmente, que tienes las ideas muy claras, que estás para pasar un buen rato, que el juego es utilizarse mutuamente para satisfacer necesidades lúbricas con una pequeña porción de implicación emocional, para que todo sea un pelín más sencillo y no demasiado mecánico o frío. Que no haces cálculos, que te dejas llevar teniendo claros los principios fundamentales de la red, conocer a cuanta más gente mejor. No eres mala persona y crees que ellos tampoco lo son. Como de tu boca salen opiniones reales crees que ellos también las dicen. Incluso algunos te perjuran que son ordenados, que van de una en una, para no acumular, imagino también para no confundir ni mezclar conversaciones, ya que sus pobres mentes no dan para tanto. Tú juegas al poliamor y ellos a una monogamia momentánea, efímera.

¿Por qué? Porque en realidad no soportan verte libre. Porque van de modernos pero en su fuero interno son machistas  y clasistas. Porque en su cerebro se anidó la idea de que si una mujer folla con quien quiere y no da explicaciones, es en verdad una golfa, por mucho que ellos hagan lo mismo. Porque son expertos comiendo orejas y diciendo lo que quieres oír. Porque prefieren follar con una chica cándida, con cara de buena, de no haber roto un plato, prudente, inteligente pero no mucho, que les haga sentir que estás sólo para ellos, que no compartes tu elixir con nadie más, porque no soportan a esas mujeres que están tan “usadas”. Porque se sienten poderosos pensando que eres más bien santa. Porque no soportan la idea de verse reflejados en alguien como ellos. Porque mentir es su estilo de vida y su forma de comunicarse. Porque tienen la sensación de que  si dan un poco de ellos, una parte verdadera, acabarás comiéndote su cabeza cual mantis religiosa. Porque algunos te dicen que van despacio y si no les cuadra tu actitud, te dan la patada. Porque los que corren un poco más, te dan la patada igual no vaya a ser que pierdas la cabeza por su deidad figurada. Porque si no se despiden, si dejan que la cosa se desvanezca por sí sola, creen que en un momento determinado, más adelante, con un buen calentón, puedan acudir a ti a continuar el goce. Pensando que estarás para ellos igual de receptiva que lo estuviste al principio. Porque si te dicen que están conociendo a otra, crees que podrás optar por olvidarles y no podrán acudir a ti cuando esa otra persona huya de ellos. Porque no toleran que una mujer haga y deshaga a su libre albedrío, porque quieren putas en la cama y puras cara al público. Porque se creen irresistibles y piensan, pobres de ellos, que caerás rendida a sus encantos y no podrás sacarlos de tu cabeza. Porque han tenido malas experiencias con gente absorbente que no ha sabido jugar sin comprometerse o que ha jugado demasiado con ellos. Porque generalizan y creen que todas somos iguales. Porque prefieren que les mientas en su puta cara y les hagas sentir únicos. Porque van de sujetos sexuados buscando objetos a los que follarse, sin tener ni puta idea que ellos están siendo a su vez objetos a los que nosotras queremos follarnos como sujetos que somos. Pero nadie les ha enseñado a ser objetos. Ni tampoco a nosotras a ser sujetos.

 

Lección aprendida. Sé más lista que ellos, no cuentes lo que sabes que no quieren oír, miente u oculta información para hacer con ellos lo que te plazca, para usarlos a su antojo. No cometas el error de ir de sincera y de natural, no conectes demasiado ni crees mucho vínculo, no te impliques más de lo necesario, porque al final van a huir, de todas todas, van a irse. O por miedo al compromiso, o por miedo a sufrir, o por miedo a hacerte daño, o por miedo a confundir los juegos de cada uno, o por miedo a enamorarse y que se les acabe la buena vida que creen llevar. Pero siempre será por miedo. Porque en el fondo son unos cobardes que no saben expresar sus emociones, que no son sinceros con ellos mismos, como para que lo sean con nosotras. Que viven en un mundo de seducción temporal para acumular caché y tener algo de qué hablar cuando sean viejos. Que se van dando la razón porque llevan las gafas de ver lo que quieren ver, y no se las quitan para observar que hay otras realidades. Tú eres un momento dentro de sus vidas, un recipiente donde echar sus fluidos, actúa como tal y no te salgas de la norma. Porque la única que interesa aquí eres tú, la única que merece la alegría eres tú. Hazles creer lo que quieren creer y sé más lista, que lo eres. Incluso no mentes tu profesión, eso es atractivo a la par que desconcertante. El experimento debe continuar, sólo has de cambiar algunas reglas.

 

Anuncios

por primera vez ya no me acordé

Nunca te pedí celebrar nuestro aniversario porque yo recuerdo muy bien todas las fechas señaladas y tú no; no eres capaz ni de recordar el cumpleaños de tu sobrina. Tampoco pedí tener un día de aniversario porque parecíamos estar obligados a ese día tener que estar bien, o celebrar algo, o regalarnos algo, o hacerlo especial sin más. Y a mí esas chorradas no me gustan.

Y aunque no hay aniversario ni fechas señaladas,  y no sabemos cuándo empezamos porque en realidad llevamos juntos toda la vida, siempre me he acordado del 2 de diciembre como un día que algo cambió, que te volví a recuperar. No porque ese día nos liáramos, pero sí como un símbolo de que empezaba algo nuevo. Y cada 2 de diciembre sin decirte nada recordaba ese nuevo inicio, esa segunda oportunidad que nos brindábamos otra vez. Año tras año durante los primeros 9 años de relación, recordaba ese día sin decir nada. Sólo venían a mi cabeza sensaciones, miedos, angustias, recuerdos de sentimientos contradictorios. Hubo algún año que me parecía un poco especial y cuando por esas fechas teníamos broncas, me sentía una mierda, por ser idiota pensando que diciembre era nuestro mes de las oportunidades, y tú lo jodías todo con tus malditos cambios de humor.

El año que nos fuimos a vivir juntos recuerdo que reparé en esas fechas de diciembre, pero como por entonces ya tenía claro que no volvería a vivir contigo me dio igual. Al final hicimos este pacto raro de no-convivencia compartida, y aquí seguimos un año más. Y ahora sí, de verdad, después de estos diciembres raros a mis espaldas, he sentido por primera vez que ya me da lo mismo completamente. Porque fue hace unos días cuando reparé en que diciembre se había pasado, y ya vamos camino de los 11, y ni me acordé siquiera del día 2 ni de ningún evento vivido en esos días 10 años atrás.

Al darme cuenta de ésto empecé a pensar que nuestra relación particular se está agotando, fue una pequeña muestra de que me importas bastante poco, de que me da lo mismo los años que llevemos porque como decía antes, más que una vida, han sido como 4 o 5. Me sentí extraña pero feliz de ver que fui capaz de superar ese 2 de diciembre, ser capaz de no recordar ningún sentimiento negativo de ese mes maldito. Me hizo gracia fíjate, aun sin decir nada, como nunca lo dije, pero fue como paz para mi cerebro. Fue como una ola de frescura, como decir joder ahora sí está superado del todo.

Y si veo todo esto, por qué continuar? No sé, supongo que por no sentirme sola a veces; o por tener algún orgasmo compartido con alguien, que de vez en cuando me gusta también, y no, no tengo a otro con quien hacerlo por mi forma de ser tan extraña y mi poco atractivo al género masculino en particular, por mi no saber cortejar, ni ligar, ni jugar, por mi escasez de chicos malos a mi alrededor, y porque me deben de ver todos una cara de santa que aunque quisieran, nunca creerían que yo sería capaz de lo que soy capaz.

Mientras follamos, las pocas veces que lo hacemos, mi cabeza te pone otras caras y otros nombres para poder correrme, porque lo siento pero ya no me excitas. Y si pasa todo esto es verdad que no tiene ya mucho sentido lo demás. Yo que sé, es que ya me cansé de tomar yo siempre las iniciativas, de tener que poner los puntos sobre las íes. Así que como de momento, hasta que venga algo mejor, ésto me vale, pues así seguiremos, hasta que te des cuenta que no tiene sentido y entonces sí, entonces por fin, decidas a dejarme y a rehacer tu vida. Porque si lo hago yo sé que en tu cabeza quedará grabado que fue “mi culpa” y que yo “me lo pierdo”, y eso no te lo pienso consentir. Al menos que te quede el remordimiento de haber perdido, según tú, lo mejor que te ha pasado en tu vida.