Marcos Ana, Extremoduro, canciones y poesía. Extrañas coincidencias

Estando de vacaciones, me llegó esta noticia sobre Extremoduro. No hace falta decir que ellos son mi musa inspiradora, ya que cuando los descubrí hace justo ahora 20 años, se me incrustaron tan adentro que no me los pude sacar. La primera canción que oí fue Jesucristo García, pero me hice con la cinta del disco y estuve oyendo Rock Transgresivo hasta aprenderme cada una de sus letras.

Una de sus canciones, quizá de las menos comerciales es “Te juzgarán sólo por tus errores (yo no)”, y fue de las que más impacto me causó. Quizá fuese por el tono lúgubre y oscuro de la música, o la letra de la canción en sí. Me caló tanto que mi blog se llama así por esa canción, por ese título, porque siempre me he sentido juzgada constantemente por todo lo que hago y digo.

La noticia en sí cuenta que Robe y cía se inspiraron en el poeta Marcos Ana para crear su tema, un señor que estuvo 22 años preso, de los más longevos de España; que no sabía relacionarse con chicas y que su vuelta al mundo de la calle fue casi tan dura como los comienzos en prisión. La entrevista que le hacen en el vídeo es muy emotiva, pero me impresionó mucho cuando comentaba que de estar tanto tiempo entre 4 paredes, al salir al campo se mareaba y vomitaba de tanta amplitud. Piénsalo. Vomitar y marearte por sentirte libre. Impresiona.

Así que a bastantes km de Madrid, sin apenas conexión a internet, me llega justo esta noticia, y me vuelve a remover las entrañas. Y a pensar en las extrañas coincidencias. Porque esa noticia podría haberse disipado con el resto, o porque ese día podría no haber tenido wifi. Pero no, el destino o lo que haya sido ha querido acercarme un “secreto” más de esta banda. Y no podía dejar pasar la oportunidad de escribir sobre ello. Sé que nunca Robe ni los demás leerán nada de este blog, ni sabrán el tremendo impacto que causan sus vidas ajenas en mí, ni tendrán idea de que sus canciones las hago mías, las siento mías. Pero para quien se pasa por aquí de vez en cuando, o de casualidad se tope con esto, podrá ver que todo al final está conectado. Y esas pequeñas cosas son las que me entusiasman.

Os dejo la canción de Extremo, la entrevista a Marcos Ana y la noticia completa. Que lo disfrutéis tanto como yo.

 

 

 

Decidme cómo es un árbol

Decidme cómo es un árbol,
contadme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros,
habladme del mar,

habladme del olor ancho del campo
de las estrellas, del aire
recítame un horizonte sin cerradura
y sin llave como la choza de un pobre
decidme como es el beso de una mujer
dadme el nombre del amor
no lo recuerdo
Aún las noches se perfuman de enamorados
que tiemblan de pasión bajo la luna
o sólo queda esta fosa?
la luz de una cerradura
y la canción de mi rosa
22 años, ya olvidé
la dimensión de las cosas
su olor, su aroma
escribo a tientas el mar,
el campo, el bosque, digo bosque
y he perdido la geometría del árbol.
Hablo por hablar asuntos
que los años me olvidaron,
no puedo seguir
escucho los pasos del funcionario.

sacado de: https://fragmentsdevida.wordpress.com/2013/06/17/poemas-de-marcos-ana-el-poeta-preso-franquista-mas-longevo/

Noticia: http://vidasajenas.es/poema-marcos-ana-inspiro-extremoduro/

Un mundo feliz (extractos)

Durante un larguísimo periodo antes de Nuestro Ford, y aun varias generaciones después, los juegos eróticos entre niños habían sido considerados anormales (carcajada general); y no sólo anormales, sino positivamente inmorales (¡no es posible!); y por consiguiente, habían sido rigurosamente prohibidos.
En las caras de los oyentes apareció una atónita incredulidad, ¿pero es que los pobres críos no tenían derecho a divertirse? No podían creerlo.
– Hasta a los adolescentes – decía el D.I.A.,- hasta a los adolescentes como vosotros…
– ¿Nada?
– En la mayoría de los casos, hasta pasar de los veinte años.
Un mundo feliz, Aldous Huxley