pareja

volviendo a la incertidumbre

Lo de esta semana está siendo surrealista. Pero hay cosas de las que no merece la pena hablar. Sin embargo sí lo haré de algo que me afecta personalmente, porque estoy otra vez en ese momento en el que debo tomar algunas decisiones, y no sé muy bien por el camino que he de andar.

Has vuelto a hacerlo. Me dijiste que estaba mal y que eso no se hace, pero lo has hecho. Y un empujón en un momento de ira puedo “entenderlo”, pero es que luego parece que ni siquiera te arrepientes. Parece que de verdad lo merezco. Y puede que fuera casualidad que llevase todo el día con dolor de espalda, pero creo que me dolió más lo que hiciste en sí, que mis riñones se estrellaran contra la pared. Y con esa actitud amenazante tan propia de ti, “lo vuelvo a hacer si no te apartas”, no sé quién te crees que eres, no sé qué pasa por tu cabeza ante estas situaciones, ni si puedes dormir tranquilamente después de lo ocurrido.

Si te impido que salgas por la puerta es porque así no se solucionan las cosas, la gente discute y se enfada, y puede reventar en un momento determinado. Pero no se marcha como un niño pequeño para no hablar de lo que está pasando. Uno afronta la vida de cara, no se va corriendo a esconderse. Y si después de tranquilizarte y decirme lo que piensas te quieres ir, perfecto, no te sostiene nada. Te di esta oportunidad para ver si realmente has cambiado, si yo te importaba de verdad. Pero me da a mí que no, que lo único que quieres es no estar sólo, y que mi compañía te gusta de vez en cuando, para cuando a ti te apetece, para cuando tú quieres y te viene bien.

Debe ser la polla chupar del bote de tus padres y de tu pareja. No te da un poco de vergüencita ser un puto parásito? No se te remueve nada por dentro? Se acerca mi cumple, y no quiero que me lo jodas como has hecho otras veces. Tengo mucho que pensar, tengo que decidir el rumbo que ha de tomar mi destino, pero cada vez hay más claridad en el camino de la izquierda, el que pone Forever Alone, y si ha de ser así lo aceptaré como estoy aceptando las cosas que están ocurriendo a mi alrededor.

Dices que no he cambiado. Debe ser duro para otras personas ver como otras viven en paz consigo mismas, intentar ser independiente, ser capaz de hacer cosas sin pedir ayuda, volar más o menos en libertad. No has aprendido nada en estos 10 años de convivencia, no has aprendido que cuanto más me quieres encerrar en la burbuja de los convencionalismos, más me quiero escapar de ella. No has aprendido que cuantas menos razones se me dan para algo, más me cuesta aceptar tus imperativos. Dices que que los que nos ponemos en modo “egoísta” y miramos por nosotros mismos antes que por los demás, son gente que verdaderamente lo ha pasado mal, no como yo, que no tengo, según tú claro, ningún motivo para esto.

Te parece poco toda la mierda que he tragado contigo? O que los que decían ser amigos míos me la clavan en cuanto me doy la vuelta? O que a la gente solo le importo cuando ven que mi vida es más miserable que la de ellos? Debo tener, además de cara-pan, cara de gilipollas profunda, porque son muchos los que se intentaron aprovechar de mí a nivel emocional. Los interesados que se pierdan en una isla, que a mí me gusta la gente sencilla, sincera, con autodeterminación y que ven el mundo por el lado bueno. Los demás: aire.

 

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por primera vez ya no me acordé

Nunca te pedí celebrar nuestro aniversario porque yo recuerdo muy bien todas las fechas señaladas y tú no; no eres capaz ni de recordar el cumpleaños de tu sobrina. Tampoco pedí tener un día de aniversario porque parecíamos estar obligados a ese día tener que estar bien, o celebrar algo, o regalarnos algo, o hacerlo especial sin más. Y a mí esas chorradas no me gustan.

Y aunque no hay aniversario ni fechas señaladas,  y no sabemos cuándo empezamos porque en realidad llevamos juntos toda la vida, siempre me he acordado del 2 de diciembre como un día que algo cambió, que te volví a recuperar. No porque ese día nos liáramos, pero sí como un símbolo de que empezaba algo nuevo. Y cada 2 de diciembre sin decirte nada recordaba ese nuevo inicio, esa segunda oportunidad que nos brindábamos otra vez. Año tras año durante los primeros 9 años de relación, recordaba ese día sin decir nada. Sólo venían a mi cabeza sensaciones, miedos, angustias, recuerdos de sentimientos contradictorios. Hubo algún año que me parecía un poco especial y cuando por esas fechas teníamos broncas, me sentía una mierda, por ser idiota pensando que diciembre era nuestro mes de las oportunidades, y tú lo jodías todo con tus malditos cambios de humor.

El año que nos fuimos a vivir juntos recuerdo que reparé en esas fechas de diciembre, pero como por entonces ya tenía claro que no volvería a vivir contigo me dio igual. Al final hicimos este pacto raro de no-convivencia compartida, y aquí seguimos un año más. Y ahora sí, de verdad, después de estos diciembres raros a mis espaldas, he sentido por primera vez que ya me da lo mismo completamente. Porque fue hace unos días cuando reparé en que diciembre se había pasado, y ya vamos camino de los 11, y ni me acordé siquiera del día 2 ni de ningún evento vivido en esos días 10 años atrás.

Al darme cuenta de ésto empecé a pensar que nuestra relación particular se está agotando, fue una pequeña muestra de que me importas bastante poco, de que me da lo mismo los años que llevemos porque como decía antes, más que una vida, han sido como 4 o 5. Me sentí extraña pero feliz de ver que fui capaz de superar ese 2 de diciembre, ser capaz de no recordar ningún sentimiento negativo de ese mes maldito. Me hizo gracia fíjate, aun sin decir nada, como nunca lo dije, pero fue como paz para mi cerebro. Fue como una ola de frescura, como decir joder ahora sí está superado del todo.

Y si veo todo esto, por qué continuar? No sé, supongo que por no sentirme sola a veces; o por tener algún orgasmo compartido con alguien, que de vez en cuando me gusta también, y no, no tengo a otro con quien hacerlo por mi forma de ser tan extraña y mi poco atractivo al género masculino en particular, por mi no saber cortejar, ni ligar, ni jugar, por mi escasez de chicos malos a mi alrededor, y porque me deben de ver todos una cara de santa que aunque quisieran, nunca creerían que yo sería capaz de lo que soy capaz.

Mientras follamos, las pocas veces que lo hacemos, mi cabeza te pone otras caras y otros nombres para poder correrme, porque lo siento pero ya no me excitas. Y si pasa todo esto es verdad que no tiene ya mucho sentido lo demás. Yo que sé, es que ya me cansé de tomar yo siempre las iniciativas, de tener que poner los puntos sobre las íes. Así que como de momento, hasta que venga algo mejor, ésto me vale, pues así seguiremos, hasta que te des cuenta que no tiene sentido y entonces sí, entonces por fin, decidas a dejarme y a rehacer tu vida. Porque si lo hago yo sé que en tu cabeza quedará grabado que fue “mi culpa” y que yo “me lo pierdo”, y eso no te lo pienso consentir. Al menos que te quede el remordimiento de haber perdido, según tú, lo mejor que te ha pasado en tu vida.