pareja

reacciones

Cuando uno deja una relación de pareja de varios años, donde ha habido amor, ternura, cariño, caricias, encuentros, relaciones, aventuras, diversión, pero también enfados, gritos, amenazas, situaciones violentas, tristeza, desolación y desesperación, tiene varias formas de reaccionar.

Una puede ser escudarse en no querer saber nada de ese sexo, no querer relacionarse durante un tiempo, estar tranquilo y a su aire sin demasiadas complicaciones.

Otra, no estar sólo mucho tiempo, conocer gente constantemente, no aburrirte, saber de otras realidades, y follar claro.

Otra, enamorarte del primero que pase por tu lado y rellenar con esa persona el hueco que dejó el otro.

Otra manera de sobrellevar una ruptura es convertirte en un golfo/a y follarte a la gente por orden alfabético.

Un recurso que también suele hacerse es ponerte un caparazón de hierro y no dejar que entre ni una pizca de sentimientos hacia otra persona por miedo a volver a cagarla.

Otra forma es llorar todo el día por los rincones y sumirte en una depresión.

A veces hay gente que se queda anclada al “¿Qué habré hecho mal?” o el “¿Por qué a mí?”

Muchas personas elijen no pensar demasiado e intentar no recordar apenas a la otra persona para que no resurjan las emociones.

 

En fin, que cada persona elegirá su método más efectivo para pasar el duelo, porque no olvidemos que toda pérdida necesita su tiempo de aceptación. De asumir que ya no volverá y que nunca más estará a nuestro lado. Lo importante al final es que hagas lo que hagas, ponte bragas. No, en serio. Que elijas la opción u opciones que elijas, lo hagas porque te apetece, porque te lo pide el cuerpo, y no porque tu entorno te da directrices de lo que debes o no debes hacer o sentir.

 

Soltar duele, sostener lo insostenible duele más.

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volviendo a la incertidumbre

Lo de esta semana está siendo surrealista. Pero hay cosas de las que no merece la pena hablar. Sin embargo sí lo haré de algo que me afecta personalmente, porque estoy otra vez en ese momento en el que debo tomar algunas decisiones, y no sé muy bien por el camino que he de andar.

Has vuelto a hacerlo. Me dijiste que estaba mal y que eso no se hace, pero lo has hecho. Y un empujón en un momento de ira puedo “entenderlo”, pero es que luego parece que ni siquiera te arrepientes. Parece que de verdad lo merezco. Y puede que fuera casualidad que llevase todo el día con dolor de espalda, pero creo que me dolió más lo que hiciste en sí, que mis riñones se estrellaran contra la pared. Y con esa actitud amenazante tan propia de ti, “lo vuelvo a hacer si no te apartas”, no sé quién te crees que eres, no sé qué pasa por tu cabeza ante estas situaciones, ni si puedes dormir tranquilamente después de lo ocurrido.

Si te impido que salgas por la puerta es porque así no se solucionan las cosas, la gente discute y se enfada, y puede reventar en un momento determinado. Pero no se marcha como un niño pequeño para no hablar de lo que está pasando. Uno afronta la vida de cara, no se va corriendo a esconderse. Y si después de tranquilizarte y decirme lo que piensas te quieres ir, perfecto, no te sostiene nada. Te di esta oportunidad para ver si realmente has cambiado, si yo te importaba de verdad. Pero me da a mí que no, que lo único que quieres es no estar sólo, y que mi compañía te gusta de vez en cuando, para cuando a ti te apetece, para cuando tú quieres y te viene bien.

Debe ser la polla chupar del bote de tus padres y de tu pareja. No te da un poco de vergüencita ser un puto parásito? No se te remueve nada por dentro? Se acerca mi cumple, y no quiero que me lo jodas como has hecho otras veces. Tengo mucho que pensar, tengo que decidir el rumbo que ha de tomar mi destino, pero cada vez hay más claridad en el camino de la izquierda, el que pone Forever Alone, y si ha de ser así lo aceptaré como estoy aceptando las cosas que están ocurriendo a mi alrededor.

Dices que no he cambiado. Debe ser duro para otras personas ver como otras viven en paz consigo mismas, intentar ser independiente, ser capaz de hacer cosas sin pedir ayuda, volar más o menos en libertad. No has aprendido nada en estos 10 años de convivencia, no has aprendido que cuanto más me quieres encerrar en la burbuja de los convencionalismos, más me quiero escapar de ella. No has aprendido que cuantas menos razones se me dan para algo, más me cuesta aceptar tus imperativos. Dices que que los que nos ponemos en modo “egoísta” y miramos por nosotros mismos antes que por los demás, son gente que verdaderamente lo ha pasado mal, no como yo, que no tengo, según tú claro, ningún motivo para esto.

Te parece poco toda la mierda que he tragado contigo? O que los que decían ser amigos míos me la clavan en cuanto me doy la vuelta? O que a la gente solo le importo cuando ven que mi vida es más miserable que la de ellos? Debo tener, además de cara-pan, cara de gilipollas profunda, porque son muchos los que se intentaron aprovechar de mí a nivel emocional. Los interesados que se pierdan en una isla, que a mí me gusta la gente sencilla, sincera, con autodeterminación y que ven el mundo por el lado bueno. Los demás: aire.